Charo Rubio, IC Iniciativas, Sociedad Cooperativa. Madrid, marzo de 2009.


El trabajo de acompañamiento a las y los profesionales que trabajan con menores institucionalizados –sea en pisos o en residencias, en régimen preventivo o de reforma– se sustenta en una doble constatación. La primera tiene que ver con las y los profesionales, y la segunda con las posibilidades de la psicología como sistema de apoyo.
Las y los profesionales trabajan en condiciones de desgaste cognitivo y emocional. Trabajan con el sufrimiento de otros, con la exclusión emocional, y con frecuencia también social en muchos terrenos del pasado, presente y futuro de estos chicos y chicas.
En cuanto a la psicología, si bien es una práctica profesional que atiende principalmente la salud negativa, es decir, el sufrimiento humano con el fin de aliviarlo, también se ocupa de la salud positiva, es decir, de comprender y compartir aquellos mecanismos y herramientas que nos permitan vivir con felicidad en distintas situaciones, incluidas las de adversidad.
Es la combinación de estas dos miradas de la psicología la que ponemos en marcha en el trabajo con estos equipos profesionales. Nos acercamos a ellas y ellos y los acompañamos con la misión de contribuir a mejorar su vida en el ejercicio profesional. Facilitando el afrontamiento de situaciones difíciles, siendo un apoyo para su libre expresión y para sus procesos de reelaboración emocionales y cognitivos. Y facilitando la autoconciencia y el crecimiento de los factores personales favorecedores del bienestar.
